Todos se van: La autoridad disfrazada de libertad -Reseña

Todos se van (Sergio Cabrera, 2014)
Todos se van (Sergio Cabrera, 2014)

Hay quienes confunden la ley con la justicia, la justicia con la autoridad y la autoridad con la libertad. Con el tiempo descubrimos que la ley puede ser muy injusta y que la autoridad puede ser la principal enemiga de la libertad.  Esta relación entre la autoridad y la libertad es el eje transversal que atraviesa Todos se van, la más reciente película de Sergio Cabrera, uno de los más importantes directores de cine colombiano, basada en la obra homónima de Wendy Guerra.
A través de los ojos de la pequeña Nieve Guerra, asistimos con perplejidad a una complicada época de aplicación ortodoxa e inflexible de los principios del gobierno de la revolución en la vida familiar e íntima de los cubanos.  La historia se desarrolla en Cienfuegos, en 1979, y presenta como eje central un contrapunto entre el padre y la madre de Nieve, dos militantes de la revolución que terminaron en orillas distintas y que ahora se enfrentan por la custodia de su hija como un pretexto para imponer su visión sobre la sociedad y la educación en su país.  Eva, la madre, es una ex-militante del partido, desencantada con el rumbo dogmático que algunos le han dado a la revolución, y rechaza la pérdida de las libertades individuales y el derecho a la creación artística.  Manuel Guerra, el padre de Nieve, es un defensor ortodoxo de la revolución y del régimen y espera sembrar en su hija la semilla de la disciplina, a pesar de que ya ha perdido el control sobre su propia vida.

Todos se Van Manuel y Nieve
Abel Rodríguez (Manuel Guerra) y Rachel Mojena (Nieve)

Pero la protagonista del relato es la pequeña Nieve, de 8 años, una niña inmersa en un mundo de fantasía que ha creado y que su madre y su padrastro sueco le han permitido: El mundo de Nieve; un juego que representa la utopía política en donde no existen las escuelas, todos viven en libertad y se puede pensar que los padres de la patria son amigos que nos cuidan y protegen.  Como en El laberinto del fauno (Del Toro, 2006), este sueño desaparece cuando la niña se enfrenta a la realidad y las presiones políticas que hacen presencia en casi cada aspecto de la vida cotidiana: la educación del colegio, la música que se puede oír en las emisoras y hasta la formación que se debe dar a los niños en el hogar.  Nieve vive en el trópico, así que está condenada a emigrar (a Suecia) o derretirse.
Las actuaciones protagónicas son sobresalientes, luciéndose especialmente la pequeña Rachel Mojena, que logra  una interpretación convincente y conmovedora en un drama muy intenso y sin edulcorantes. Algunos personajes de reparto, por el contrario, lucen poco naturales y fuera de contexto.  Su actuación plana y sin matices  logra sacarnos por completo de la intensidad y verosimilitud de la historia con matices tan elementales como un acento bogotano, injustificado en un contexto campesino cubano. Tampoco funciona muy bien la construcción de la relación entre padre e hija, aunque es un mal menor en medio de un drama intenso, trágico y muy bien narrado.
El director, Sergio Cabrera conoce de cerca el contexto de la historia, pues vivió una situación similar en su infancia cuando vivió en China y ésta fue una de las razones que tuvo para decidir realizar esta película.  Después de La estrategia del caracol, esta película es quizás su obra más personal e importante; un retrato de la niñez ahogada y reprimida en un contexto en donde la justicia parece no ser un derecho si no un regalo (no es casual que el juez que debe decidir su custodia se llame “Generoso”).
Cuba siempre ha sido un país particularmente construido por los contrastes, de amores y odios, y así se siente en el corazón de los cubanos y en las obras artísticas realizadas desde la isla o el exilio.  El cine cubano y las películas extranjeras sobre Cuba nos han proporcionado un completo retrato de la vida en la isla que, no obstante, no alcanza a mostrar todo lo que implica este país y la vida de sus habitantes cargada de altas dosis de surrealismo que solo se conocen cuando se ha vivido allí (tuve la fortuna de sentir esta experiencia).
El retrato de Cuba es también el retrato de las pequeñas libertades individuales que perdemos todos los días por cuenta del uso y del abuso de la libertad y que han llevado a que también en nuestro país, desde hace tiempo, “Todos se van”.

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