‘Robin Hoood: excesiva oda a la cultura pop’

El legendario héroe ficcional Robin de Loxley, mejor conocido como Robin Hood, y cuyas primeras historias vienen de las baladas poéticas escritas aproximadamente en el año de 1381, se viste de modernidad. Las hazañas de este noble que al caer en desgracia decide mirar a los más desfavorecidos, robándole a los ricos para proveer a los pobres mientras se escondía junto con sus secuaces en el bosque de Sherwood, cerca de la ciudad de Nothingham en Inglaterra, llega ahora cargada de sorpresas.

Antes de analizarlas, vale recordar que esta historia de rebeldía contra el sistema y protesta social en tono de aventura ha sido llevada al cine desde el año 1908 en su primera adaptación en cine mudo a cargo del director inglés Percy Stow, y entre los actores más destacados que le han dado vida a este paladín de la justicia han pasado figuras tan destacadas como el actor de cine de aventuras Douglas Fairbanks, que haría su versión silente en 1922; Errol Flyn, que lo encarnaría en la versión más aclamada por la crítica en 1938 o Frank Sinatra, que lo interpretaría en una versión adaptada al Chicago de los años 50, en la cinta ‘Cuatro Gansters de Chicago’ de 1964.

Cómo olvidar la crepuscular versión del héroe en el clásico romántico de 1976, ‘Robin y Marian’, interpretado por el gran actor ya retirado Sean Connery; o a Kevin Costner en una versión llena de aventuras y entretenimiento neto como fue ‘Robin Hood: El príncipe de los ladrones’, de 1992, y a Rusell Crowe, que bajo la dirección de Ridley Scott trataría darle un toque más socio político en su versión de ‘Robin Hood’ del año 2010.

Ahora, en este 2018, a la línea de actores clásicos se suma la estrella naciente del cine británico Taron Egerton (recordado por ‘Kingsman’), en una desigual versión de este personaje ficcional británico llamada también ‘Robin Hood’, donde este joven actor trata de cargar sobre sus hombros el peso de una historia aparatosa, sin sentido, totalmente plagada de referentes a la cultura pop y con la inédita narración de voz en off que advierte al espectador bajo la premisa de ‘olvida la historia, olvida lo que has visto antes’, con la cual el director londinense Otto Barthurst intenta renovar este personaje en el siglo XXI, hilando elementos de novela gráfica, con un vestuario excesivamente postmoderno, escenas casi calcadas de historias como ‘Los Juegos del Hambre’ y una inmensa lluvia de secuencias de acción que tratan de cubrir los inmensos vacíos argumentales con los que cuenta la historia de principio a fin.

Lo más desatinado de esta producción son las directas referencias a cintas bélicas contemporáneas como ‘The hurt locker’ o ‘American sniper’, tratando de adaptar el mundo medieval a secuencias de gran tensión pertenecientes a conflictos actuales como la invasión estadounidense a Irak o la lucha de los soldados norteamericanos en Afganistán, tratando de llevar el conflicto de las cruzadas durante el medioevo a un contexto contemporáneo sin lograr profundizar en ninguna de sus dos propuestas, haciendo que el espectador haga referencia más a un videojuego que a una propuesta seria de contar algo novedoso.

Taron Egerton intenta llevar sobre sus 

hombros el rol del mítico héroe inglés Robin Hood.

Otra de las inmensas fallas de esta producción es que en su desenfreno de mostrar aventura tras aventura pretendiendo atrapar al público adolescente pierde el espacio para desarrollar conflictos o mostrar las motivaciones de los personajes. Un ejemplo de esta idea es la manera banal y simplista con la cual es contado el romance entre Robin y Marian (interpretada con total falta de naturalidad por la hija del cantante irlandés Bono Eve Hewson ), donde sus sentimientos se muestran en forma de videoclip y no logran mostrar ninguna clase de química como pareja, haciendo que la historia navegue sin sentido al pasar de los minutos y los personajes no interesen al espectador.

 

El legendario romance entre Robin Hood y Lady Marian, ahora es visto de una forma atemporal en esta nueva versión de Robin Hood.

De igual manera, la excesiva velocidad de la historia y algunos errores de continuidad y credibilidad del universo planteado hacen de esta producción un producto totalmente sesgado para audiencias que busquen un entretenimiento en exceso fácil y que infortunadamente desaprovechen esos referentes a la cultura pop contemporánea, como la capucha que identifica a Robin, y que en las secuencias de la revolución popular dentro de la historia se asemejan a la cinta ‘V de venganza’ (2006) pero sin lograr su carga emotiva ni la importante contextualización histórica de su referente original.

Por tal razón, este ‘Robin Hood’ no logra llenar las expectativas de los amantes del género de aventura, pero también falla en quedarse como un buen producto de entretenimiento en cuanto satura demasiado en sus efectos visuales, su vestuario totalmente desconectado de cualquier referente histórico y sobre todo que en su intento de llenar de referentes de la cultura popular no logra encontrar su propia identidad, entrando rápidamente al olvido de los justos y desperdiciando una oportunidad dorada de acercar este héroe legendario a las nuevas generaciones, dejando atrás cualquier viso de reflexión para centrarse en una serie de escenas de acción sin cohesión clara y desperdiciando el potencial de los referentes que toma para su ejecución.

 

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