Nobody Speak: Trials of the Free Press: Ultrajado periodismo

Originalmente iba a escribir sobre el segundo largometraje de Ana Lily Amirpour, The Bad Batch. Sin embargo, éste resultó ser una experiencia irregular, con un discurso y sátira al deterioro social actual que se diluye, mientras juega con referencias a los lenguajes literarios de ficción exploitation o post-apocaliptico, y presenta un sombrío porvenir del gobierno Trump.

Al final no daba para algo sustancioso. Pero sin apartarme de esta idea, me topé luego con un documental concreto y contundente, producido por Netflix y que indaga en una de las aéreas más afectadas por los desvaríos de Donald: el periodismo. Sean bienvenidos a Nobody Speak: Trials of the free press (Nadie Habla: Juicios de la libre prensa), un llamado a favor de la libertad de prensa, y sobre todo, un despertar esencial para el espectador pasivo y nada auto crítico, aquel habitante del confort contemporáneo.

En un trabajo completo de investigación, el documental presenta y desglosa casos en donde la labor periodística ha sido vulnerada por la represión de individuos o grupos poderosos. Primero aborda el juicio de Terry Bullea, mejor conocido como el luchador norteamericano Hulk Hogan, quien demandó al tabloide Gawker por publicar un video sexual suyo. Resulta que Hogan y sus abogados recibieron apoyo económico del empresario Peter Thiel entre bastidores, tan solo para arruinar a Gawker por motivos personales, pues éste publicó algo contra Thiel quien decidió por fin tomar venganza.

El segundo caso trata de la compra secreta de uno de los periódicos más renombrados del estado de Nevada, Las Vegas Review-Journal, realizada por el magnate Sheldon Adelson, quien con este millonario negocio buscaba ejercer control absoluto. Finalmente en esta producción, dirigida con buen pulso por Brian Knappenberger, termina complementándose las dos historias con el trato de Donald Trump a la prensa, planteando un panorama desolador con la primera enmienda estadounidense frustrada por los millonarios, quienes desean silenciar a sus críticos.

Hulk Hogan en juicio

El documental transcurre con equilibrio y minuciosidad, además de mostrar neutralidad y ser fácil de seguir. Su director escudriña en el sórdido entramado de manipulación y desinformación. Expone la distorsión de la ética personal por el poder y que restriega la moral neoliberal, donde lo real y lo falso se funden a conveniencia de unos pocos, decididos a fabricar no solo noticias, sino modos de vida y otras convenciones. Creando burbujas para el lector cabizbajo repleto de información maquillada y confortable, que jamás pensaría en confrontar para saber qué anda mal e inmerso en vacuos contenidos transmedia. Con la llegada de Trump y su autoritarismo, es pertinente un periodismo honesto, franco y comprometido con revelar los pecados de la egocéntrica maquinaria política.

Nick Denton, fundador de Gawker

Se nos olvida muy a menudo, que el periodismo debe ser independiente, defendiendo sus derechos y los de los demás. Humilde ante sus errores o defectos y transparente al aproximarse a las conclusiones justas. Firme y ecuánime, sencillamente. Cuando el periodista traiciona estos ideales la democracia se reciente, al ser permisivos frente a los abusos del alienante capitalismo salvaje.

Esta más que una reseña, es mi llamado para retomar el sentido crítico y hacer un análisis a conciencia de lo que estamos consumiendo. Este siglo requiere bajar la velocidad por un instante, pues el frenesí de la vida moderna y lo que ofrece como información aturde sin piedad. Cuidado con la apatía e inercia, son señales del declive de la sociedad moderna.

 

 

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