‘Manet: Retratar la vida’: Un diálogo entre el genio y su obra

El actor Robert Downey Jr. decía en su memorable rol de Chaplin, en la adaptación cinematográfica de la vida de este gran genio del cine de 1992: “Si quieres entenderme debes ver mis películas”. Bajo esta misma premisa, los amantes del arte podrán disfrutar los próximos 27, 28 y 29 de enero de la penúltima entrega del ciclo ‘El arte en una pantalla’ con el documental ‘Manet: Retratar la vida’.

Realizado a partir de la exhibición de la Real Academia de las Artes de Londres, expertos estudiosos del trabajo de este autor francés explicarán los significados de sus obras más importantes, los que se podrán ver en salas seleccionadas de Cine Colombia en Bogotá, Medellín y Cali, entre otras.

Manet, pese a ser admirado y considerado como uno de los padres del impresionismo tuvo una realidad mucho más compleja y siempre quiso ser entendido por la fuerza de su trabajo y no por su posición a favor o en contra de algún movimiento estético en particular.

Es por esto que ‘Manet: Retratar la vida’, más que un documental sobre arte se convierte en una metafórica conferencia estética donde, por encima de la información biográfica, lo mágicamente audiovisual de su contenido radica en ver al autor por sus obras y sus vivencias más que por su legado o su connotación intelectual.

En su vida fue prolífico, revolucionario pero a la vez neutral y ansioso por buscar su propia identidad, mejorando o deteriorando sus imágenes al calor de sus libertades, y en este documental navega entre los convencionalismos de otros proyectos sobre arte y un énfasis casi periodístico y analítico que se deleita en mostrar cada una de sus obras a un espectador que se siente parte de la exhibición de la Real Academia de las Artes de Londres, pero también parte del universo íntimo de Manet.

Por ejemplo. los enfoques en diferentes planos de las obra contrastan con charlas activas de curadores, artistas, actores de teatro y cine amantes de Manet, que dialogan con el presentador Tim Marlow como si estuvieran frente a los espectadores en una conferencia, mientras la cámara se toma su tiempo para contemplar la obra, sus colores, sus impresiones y saltar a otra forma audiovisual que lleva a la audiencia de Londres a París; de los pasillos de la Academia de Artes a las calles y bulevares de la ciudad luz; de la apasionada charla de la actriz británica Fiona Shaw, quien explica mediante preguntas y respuestas obras de gran relevancia como ‘Música en las Tullerías’ (1862) y ‘El ferrocarril’ (1873) al frío de Burlington Palace, en Picadilly, donde las obras de Manet son testigos silentes de la manera en que la cámara las espía para llegar a las audiencias del mundo.

Adicionalmente, se muestran exquisitos entretelones, donde los curadores Tim Nichols, del Museo de Artes de Toledo, en Ohio, y Mary Ann Stevens, de la Real Academia de Artes de Londres, explican el esfuerzo que conllevó montar esa exhibición de Ohio a Londres; el proceso de curaduría de las obras, pero sobre todo el esfuerzo humano, técnico e incluso sacramental que significaba llevar una exposición itinerante de uno de los pintores más revolucionarios e independientes de la época y la manera como él fue la fuente de inspiración de otros grandes genios como Monet o Ruel,  así como la lucha con su padre para demostrarle su verdadera convicción y no ser obligado a continuar en el ejército.

‘Manet: Retratar la vida’ logra ser el documental más original visto hasta ahora en el ciclo ‘Arte en una pantalla’, ya que por encima de mostrar al autor y su mundo se atreve a analizarlo desde su obra. Así, trabajos como ‘Almuerzo sobre la hierba’ (1863) son mostrados en sus dos versiones; una maravillosamente hecha pero totalmente despreciada por una crítica que no podía entender el desnudo femenino más allá de la esfera mitológica, y otra, una versión más simple y respalda por sus seguidores pero sin la calidad estética y realizada más con un ánimo subversivamente caricaturesco, que distorsionaba intencionalmente formas y colores para enfrentarse a los dogmatismos de la época.

Como Manet nunca apoyó a la Academia de las Bellas Artes Francesas ni se volvió un impresionista total,  para permitirse vivir en el limbo entre la modernidad y el clasicismo, este documental se toma el tiempo de examinar detenidamente obras como ‘El bar del Follies Bergeré’ (1882) o  el  ‘Retrato de Emile Zolá’ (1867), pero uniendo el análisis clásico del documental con el testimonio vivo de retratistas contemporáneos, curadores y tomas de las ciudades de París y Londres,  para reforzar la idea de la independencia estética  y personal que siempre tuvo el autor.

Por lo tanto, perderse en el viaje de ‘Manet: Retratar la vida’, es dejarse invitar a un encuentro entre presente y pasado, entre un documental y una exhibición de arte, pero también entre una pieza audiovisual estéticamente bien elaborada y conferencias explicativas que logran motivar al espectador a conocer al artista y al individuo a través de sus retratos más emblemáticos

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