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Mañana a esta hora: Retrato verosímil de lo efímero

Aunque muy pocos lo veamos, juzgando por las cifras de taquilla, el cine colombiano continúa su firme crecimiento en creatividad y diversidad, pues aparte de contarse en distintos géneros y métodos, el espacio para la voz y sensibilidad femenina también se abrió paso y por eso es que este agosto de 2017 será histórico, ya que en la cartelera comercial estuvieron 4 producciones dirigidas por mujeres: Natalia Orozco con el documental El Silencio de los Fusiles, Natalia Santa con La Defensa del Dragón, Claire Weiskopf con el documental Amazona (estreno 24 de Agosto) y Lina Rodríguez con Mañana a esta Hora, cinta sobre la que hablaré en esta entrada.

El segundo filme de Lina Rodríguez nos lleva al corazón de una familia conformada por la hija adolescente Adelaida (Laura Osma) y sus padres Lena (Maruia Shelton), organizadora de bodas, y Francisco (Francisco Zaldua), un artista plástico. La conflictiva edad de la hija y los indefinidos roles de autoridad entre los padres, pero también el amor y el perdón de los tres, nutrirán la cotidianidad de esta familia.

Verosimilitud

Para mostrar uno de los aspectos que más me pareció relevante de Mañana A Esta Hora, necesito referirme a una película colombiana que vi hace algunos meses, y que me “sacó” de inmediato de sus buenas intenciones, pues, en mi concepto, a sus diálogos les faltó “calle”, y no me parecía que encajaran con la realidad que la película me estaba contando.  Si a esto se le agrega que la cinta se desarrolla en el sitio que uno vive y sueña (Bogotá), los acuerdos entre la película y el espectador para crear empatía hacia los personajes y la historia son más exigentes (es inevitable), y por desgracia con esa ajedrezada película nunca pude crear esos lazos, pues a pesar de contar una historia próxima para mí en su contenido sumado a unas buenas actuaciones, nunca le creí. Esa contradicción dentro de la lógica interna de la película, es la que yo me atrevo a calificar como un problema verosimilitud.

Por el contrario, a Mañana a esta Hora sí le creí todo. Sus diálogos, el realismo de las situaciones, la intimidad de una familia clase media bogotana están narradas, creo yo, con absoluta verosimilitud. Y este es el producto de alguien que vivió lo que cuenta, no me refiero a la historia (ignoro si la directora y guionista haya pasado por los hechos que representa la película), sino por la coherencia del mundo en que se mueve: tiene apariencia de verdadero.

Desde luego, saber de lo que se habla no es un mérito en sí mismo (aunque debería ser lo mínimo), y se convierte en virtud cuando es el elemento armonizador entre la narrativa y formalidad, porque además, Lina Rodríguez con un acertado ensamble actoral, íntimos planos secuencia y significativos silencios, logra establecer un buen diálogo emocional con el espectador.

Transitoriedad

Pero más allá de su “compromiso” con la verosimilitud, ¿de qué quiere hablarnos Lina?

El filme finaliza con un minuto de unas nubes pasando en el firmamento y personalmente creo que es la perfecta conclusión para Mañana A Esta Hora, pues sin entrar en muchos detalles, después del giro que la historia tiene hacia la mitad del metraje, los cambios que vienen para la familia son lo que identifico como una lucha contra la aceptación de la transitoriedad, una batalla por aceptar que TODO es temporal y está sujeto a desaparecer, y eso es una hermosa búsqueda.

Además, esta búsqueda está enmarcada entre la delicadeza y naturalidad con que la directora se acerca a los momentos familiares, virtudes que más adelante le funcionarán para retratar lúcidamente la incertidumbre, el vacío y la negación a aceptar que ya no hay segundas oportunidades. Lo mejor de todo es que no cae en lugares comunes y evita juzgar a sus personajes, algo que considero como un gran avance en uno de los defectos más comunes del cine colombiano.

Aunque para el momento que publico estos pensamientos es muy difícil encontrar Mañana A Esta Hora en la cartelera local, sí siento que es un magnífico ejemplo de lo bien que va nuestro cine y que se debería tratar de ver en muestras de cine colombiano. A pesar de algunos problemas con la iluminación y el sonido, el filme no deja de ser uno de los ejercicios dramáticos más verosímiles y sensibles de los últimos años en Colombia.

@cinesfuerzoblog

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