‘Los pescadores de Perlas’: Una ópera que se debate entre el romanticismo y la crítica social’

El próximo 8 de julio Cine Colombia Alternativo presentará en salas seleccionadas la primera pieza del ‘Ciclo de Verano 2017’ de la ópera de Nueva York, con la aclamada obra de Georges Bizet ‘Los pescadores de Perlas’, donde rinde un tributo al país de Sri Lanka a través de un apasionante triángulo de amor, recreado mediante un montaje que acerca la obra a los espectadores contemporáneos y los lleva a presenciar un mundo más allá de su imaginación en un solo escenario.

Escrita originalmente en 1887 y presentada por primera vez en el Royal Opera House de Londres fue uno de los primeros trabajos compositivos de Bizet y se centra en la historia de amor de Nadir, (interpretado con un virtuosismo único por el tenor lírico estadounidense Matthew Polenzani),  un hombre que ha regresado a su pueblo natal después de hacer un largo viaje para tratar de olvidar a una dulce joven que le robó el corazón pero que también le hizo perder la amistad de su otrora mejor amigo Zugar (interpretado con un talento y un apasionamiento total por el barítono operático polaco MariuszKwiecien), ahora líder de su comunidad.

(Zugar, interpretado por  MariuszKwiecien busca renovar su amistad con Nadir Matthew Polenzani, sin saber que el amor por una misma mujer separará de nuevo sus caminos).

Al reencontrarse, prometen nunca volver a romper su amistad y dejar atrás esa rivalidad; sin embargo, todo adquiere un giro dramático cuando una misteriosa sacerdotisa brahmánica llamada Leila (interpretada con conmovedora fuerza dramática por la consagrada soprano alemana Diana Damrau), es traída al pueblo y quien a pesar de estar recubierta con un velo es fácilmente reconocida por Nadir como su amor perdido, por lo cual él decide arriesgarlo todo incluyendo las tradiciones de su pueblo para estar con la mujer que le ha arrebatado su corazón e incluso desilusionar de nuevo a su viejo amigo.

Esta brillante pieza teatral y musical logra conmover al espectador al utilizar todos los elementos del romanticismo del siglo XIX, como la búsqueda de lo exótico, la preponderancia de los sentimientos sobre la razón y la búsqueda de la libertad para construir un montaje escénico contemporáneo donde el uso de fondos en video da la ilusión de ver a los jóvenes Nadir y Zugar nadando sobre el escenario en la escena inicial, o recrear hábilmente un flashback de Leila cuando recuerda, mediante la unión de su emotivo canto y las imágenes de video en fondo azul, ese momento en que quedó perdidamente enamorada de Nadir.

(La ópera de Nueva York recrea en ‘Los Pescadores de perlas’, un tradicional pueblo de Sri Lanka, denominado en la época de Bizet Ceilan, en un mismo escenario).

De igual manera,todos los decorados, vestuarios y objetos dan la sensación de estar viendo una historia de amor contemporánea pero dramatizada como originalmente se escribió por su autor. También, cabe destacar que en su segundo acto esta pieza dramática genera un cuestionamiento a las tradiciones hinduistas, cuando Leila y Nadir son descubiertos por Nourabad, el sumo sacerdote del templo encarnado por el barítono francés Nicolas Testé, quien al descubrir la relación de la pareja los acusa no solo de desafiar a los dioses, sino de ser responsables por una tormenta que arrasa con gran parte del pueblo.

(Nadir y Leila, interpretada por Diana Damrau, luchan por defender su amor a pesar de la superstición y el misticismo).

Es entonces cuando la superstición enceguece a la comunidad y los incita a condenar a muerte a la pareja que solo ansiaba estar juntos y devela, para desgracia de Zugar, que la sacerdotisa era la mujer por la cual casi rompe su amistad de quien fuera su gran amigo, lo cual solo genera su furia inminente y lo aleja de toda razón, permitiendo a la multitud enceguecida por el sacerdote continuar el ritual para la ejecución pública así la tormenta exigiese de un buen líder para la reconstrucción de su pueblo. Este nudo argumental ofrece sutilmente una crítica a la manera como la irracionalidad y la falta de objetividad pueden arrastrar a una sociedad a empeorar sus momentos de crisis.

Así, el talento artístico de estos europeos y estadounidenses, el sublime montaje del Metropolitan Opera de Nueva York y el tema inmortal del amor como una idealización de la vida que permite desafiar todos los convencionalismos hacen de esta pieza única una oportunidad de acercarse a la ópera con otra mirada, donde los épicos temas de los autores clásicos puedan leerse bajo un sabor contemporáneo y permitan a las nuevas generaciones acercarse a un género que siempre se había limitado a un grupo minoritario de personas pero que gracias a su presencia en la gran pantalla puede acercarse a un público poco conocedor pero que ansía llenarse de nuevas experiencias y entender la importancia de lo tradicional en el mundo contemporáneo.

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