‘La forma del agua’: mágico viaje a través de la antítesis del sueño americano

 

El 18 de enero del 2018 llega a las salas de cine nacionales ‘La forma del agua’, la última producción de Guillermo del Toro, nominada a siete premios Globo de Oro; una apasionante historia plagada de referentes del Hollywood ensoñador de los años 60, pero también de una serie de antihéroes que en su fondo denuncian la incomprensión, el racismo y la intolerancia que existían bajo la cortina del sueño americano de esa década.

Del Toro, recordado por obras como ‘El Laberinto del Fauno’ y ‘Hell Boy’, se centra en Elisa, una aseadora de un laboratorio militar secreto de los Estados Unidos quien se enamora de una extraña criatura, con la que un equipo científico comandado por un radical asesor militar busca explotar sus extrañas habilidades.

Elisa y la criatura en un diseño de arte especial para ‘La forma del Agua’

Bajo este marco surgen para el espectador un espectro de nuevos personajes, como Giles, su gentil vecino, quien debe ocultar su homosexualidad de la vista pública para tratar de obtener un trabajo en una gran empresa de publicidad, interpretado con brillantez por Richard Jenkins (nominado a los premios Globos de Oro 2018 por este papel) o Zelda, compañera de trabajo y cómplice en el diario vivir de  Elisa, quien vive atrapada en un matrimonio convencional y sin esperanzas y sometida por un jefe tirano y cruel, pero que decide al final apoyar a su amiga, desafiar los paradigmas y proteger a la criatura en su escape.

 

Richard Jenkins nominado a mejor actor de reparto por su papel en esta película.

Este variopinto de personajes refleja que los héroes de la historia son las personas de común, aquellas que como la criatura estudiada en el laboratorio son seres marginados, despreciados por una sociedad que no los determina y que vive aparte, soñando con alcanzar las posibilidades que el entorno les ha negado.

De la misma forma, del Toro, al mostrar a Elisa como una mujer sin la capacidad de hablar, cuya comunicación es mediante señas y símbolos, solo comprendidos por personas tan marginadas como ella, deja un mensaje social oculto tras esta maravillosa historia de ciencia ficción, donde el romance entre criaturas de dos mundos diferentes y los orgasmos bajo el agua son un canto a gritos de que la pasión autentica se ve refugiada en los subterfugios de la intimidad y que los sentimientos más profundos están sumergidos en las intimidades de aquellas personas que desafían la cotidianidad y las reglas para vivir a su manera.

Simultáneamente, las alegorías claras a fragmentos de películas como ‘La Historia de Ruth’ (1960) y musicales como `The Little Colonel’ (1935), son un recordatorio de la importancia del cine como ese medio para ser por un instante parte de un engranaje superior de la propia existencia y vivir en la ilusión de la pantalla sueños que la realidad, en su manto de crueldad, jamás ofrece.

‘La Historia de Ruth’ (1960), uno de los referentes cinematogràficos presentes en esta historia.

El director refuerza este mensaje al mostrar cómo este grupo de personajes totalmente fuera del contexto norteamericano tradicional son capaces de burlar las pretensiones de las grandes potencias reinantes en el mundo (Estados Unidos y la Unión Soviética) para no solo liberar a la criatura, sino para ser cómplices del amor que esta y Elisa tienen.

Por lo tanto, ‘La Forma del Agua’, es una gran metáfora de la ciencia ficción sobre el espacio que las personas marginales pueden lograr en la sociedad y como aquellas formas de ver el mundo totalmente diferentes y disimiles de la cotidianidad, demostrando que al menos en el cine, las personas sin voz o no comunes son capaces de romper los convencionalismos de la sociedad que los oprime y encontrar su propio destino.

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