‘La casa junto al mar’: drama familiar con un profundo contexto político y social

Dentro de las extensas tipologías y clasificaciones hechas al género dramático, en la historia del cine figuran dentro del imaginario popular las producciones catalogadas como: reunión familiar, donde en el transcurso del filme por un acontecimiento trágico o sólo para celebrar un evento especial, los miembros de un clan familiar se reencuentran para develar ante el espectador lo más triste y profundo de sus vidas.  Un referente cercano a estas historias podrían ser películas como ‘Agosto’ (2013), donde Meryl Streep y Julia Roberts representan a madre e hija que se reencuentran en el funeral del padre para develar sus profundas pasiones y dolores internos o, referentes que oscilan entre la comedia y el drama como ‘Los excéntricos Tunnembaums’ (2009), donde el padre de una familia disfuncional inventa una enfermedad terminal para reunir de nuevo a su esposa e hijos e intentar una reconciliación.

Ahora, el director francés Robert Guédiguian, retoma este subgénero cinematográfico en su nuevo filme ‘La casa junto al mar’, un profundo drama que a través de los primeros planos en fotografías a blanco y negro tiene al mar como testigo del dolor. Cuenta la historia de Angele, Joseph y Armand, que se ven obligados a regresar a su hogar en las costas de Marsella debido a que su padre Maurice, ha quedado paralizado por un ataque cerebro vascular. Bajo este contexto estos tres hermanos deben contrastar las heridas que su pasado familiar les dejó, especialmente a Angele, una exitosa actriz quien perdió a su hija en la casa de su padre y ahora debe dolorosamente a reencontrarse con el terrible accidente que le quitó la vida a su pequeña.

Armqnd, Angelie y Joseph son tres hermanos que se

reencuentran con su pasado en ‘La casa junto al mar’. 

Guédiguian, da un sutil pero contundente paso con este género al utilizar la reunión familiar como eje para mostrar el contenido político y social de la actual Europa, especialmente en el personaje de Joseph, un profesor universitario que pierde su puesto antes de regresar a la casa de su padre,  cuya relación con su joven prometida está a punto de terminar. Gracias a sus irónicos diálogos sociales y sus satíricas críticas a la clase media, la autoridad vigente e incluso las relaciones familiares y románticas, él toma la voz de una generación madura desilusionada con el presente y que ve como sus luchas del pasado ahora sólo son números corporativos porque los sueños de cambio se diluyeron y los ejecutivos pasean en bote para mirar cómo pueden comprar las casas de los vecinos de su padre, y convertir este pueblo, cerca de Marsella, en un potencial negocio a lo que se suma la insistencia de su prometida para intentar transformar un lugar tranquilo en un centro de turismo para adinerados europeos.

No es lo único que ha cambiado en la sociedad: el modernismo ha ido lentamente derruyendo los valores tradicionales europeos y el estado de bienestar de la sociedad, lo que se refleja cuando los vecinos y amigos de Maurice, no pueden seguir pagando el alquiler de su cabaña ante la especulación monetaria y el temor que sienten al depender de su hijo, lo cual los motiva a un inesperado desenlace que simboliza como el sentimiento de prosperidad de la postguerra muere ante una modernidad económica depredadora que no deja oportunidad a las generaciones anteriores de sostenerse.

Adicionalmente, este filme utiliza el teatro y el arte como puente para unir dos generaciones a través del personaje de Benjami, un joven pescador del puerto que mediante el uso de diálogos de la obra ‘La buena persona de Schewan’, de Bertold Bretch, y del dramaturgo francés Paul Claudel, hermano de la famosa escultora Camile Claudel, establece una íntima conexión con Angele, hasta el punto de enamorarla, dándole a la vida de esta madura actriz un nuevo renacer. Así que el arte resulta ser esa base que une con fuerzas a dos generaciones que tienen un fuerte lazo con su pasado a pesar de que este, en ocasiones, traiga dolorosos recuerdos que son presentados ante el espectador con total respeto, en un estilo dramático contemplativo y con un realismo íntimo, basado en diálogos intensos, profundos y melancólicos y largas tomas a las bellas costas de Marsella, que reemplazan a la música incidental para que la audiencia conozca con mayor humanismo a los personajes que se le presentan.

Angele encuentra de nuevo el amor a través 

de las remembranzas verbales de Benjami a 

grandes talentos de la dramaturgia Europea. 

Empero, el filme decide continuar con sutiles transgresiones que hacen de esta producción una pieza interesante para él espectador, al mostrar que la visión de la Europa tolerante y llena de ideales no ha muerto por los cambios comerciales o las nuevas políticas, sino que se mantiene viva en esa generación de transición que maduró con la revolución, pero que no se siente adaptada a los nuevos tiempos. Un ejemplo de esta idea es cuando Joseph y Armand, el más conservador de los hermanos, encuentran a un grupo de niños que emigraron ilegalmente en un bote y deciden llevarlos a su casa, a pesar de las políticas del ejército de controlar y deportar a los ilegales que invaden las costas francesas.

Este hecho hará que esas heridas del pasado se subsanen aún más rápido y es el símbolo que su director plantea para mostrar que sí es posible reinventarse mirando las raíces humanas, aprendiendo desde un encuentro con el arte, la cultura, las tradiciones y la contemplación una nueva forma de reinventarse para enfrentar con mayor fortaleza el paso rápido de una generación madura, que tiene en estos pequeños inmigrantes una nueva oportunidad de hacer valer los valores en los que creían y reconciliarse con su pasado para mirar desde el sol en las costas de Marsella, un nuevo futuro en las raíces del pasado.

Por lo tanto, ‘La casa junto al mar’,  que actualmente se encuentra en cartelera, es una cinta indispensable para entender el contraste entre la Europa de la postguerra, la de la revolución juvenil del 68 con la depredadora actualidad y a través de los ojos de esta familia, descubrir la importancia de revindicar el pasado como una forma de entender el presente para construir una sociedad más humana. Es un drama sencillamente realizado pero cuidadoso y respetuoso en la construcción de sus personajes, y en el uso de estos como símbolos de los actuales conflictos que vive la clase media europea y la sociedad occidental en general.

Comentarios