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Javier Porta Fouz, director de BAFICI y programador de Qubit, habla de cine

El argentino Javier Porta Fouz es un crítico, curador y actualmente es el director de BAFICI, el festival más importante de cine de Bs As. Con su trayectoria fue llamado por la plataforma VOD Qubit para seleccionar su colección de películas latinoamericanas y además presentar la serie Cine Terapia.

Hablamos con el sobre el cine actual, las tendencias en la industria, las cinematografías alternativas, la crítica y por supuesto sobre lo subjetivo que es ir a cine.

¿Qué elementos aprecia en una película para considerarla buena?

Diría la consistencia, la cohesión. Que la película sea un organismo vivo y no una pizza, a la cual si uno le quita una porción queda sin ese pedazo y ya, está el sabor de las otras siete porciones. Si uno le quita un brazo a un organismo ya no es lo mismo.

Las partes de una película deben ser solidarias entre sí e interconectados. No e slo mismo una película sin veinte minutos o una postura de cámara diferente.

Hay mucho de conexión emocional con un montón de elementos. Además, las armas cinematográficas que cada director utiliza para armar sus obras.

Creo que decir que una película es buena es discutible. Hay un montón que han ganados los máximos premios en el mundo y para mí son malas. Es un tema muy subjetivo, es una definición propia.

¿Qué opina del cine festivalero?

Ese mote de cine festivalero dolorosamente es aplicables, más que a otras, a la cinematografía latinoamericana. Muchas de las que asisten a grandes festivales, no todas, terminan mostrando pobreza, desigualdad, vejaciones. Todo lugar común encierra algo de mentira y una base de verdad. Lo irritante es que que el exotismo pasó al cine africano y el latinoamericano debe tener la pobreza y la crueldad.

Si hay unas películas preformateadas para festivales pero todo es dinámico y llega el momento en que los propios festivales las empiezan a rechazar cuando están realizadas con el paradigma de hace unos años.

Hace tres décadas el público consumía mucha más variedad. Actualmente están divididos en el pasivo que consume los grandes éxitos y luego hay una minoría que se entera de la variedad del cine. Hay una desconexión muy grande entre ambos.

El cine festivalero tiene un lado negativo pero el mismo tiempo grandes películas que muchas veces no son accesibles para el gran público.

¿Qué opina de la dualidad entre el cine no tan bien hecho con buen contenido y el cine vacío pero estéticamente muy bien realizado?

Hablar de esos dos conceptos implica demasiado. Harmony Korine tiene un cine mal hecho a partir de ratazos, que se ve low fi, pero está realizado con sus propias coordenadas; por otra parte, existe otro cine estéticamente prolijo pero menos estimulante. No sé si sean categorías relevantes para clasificar el cine, me cuestan esos conceptos.

¿Cómo ve la actualidad del cine documental?

Desde el abaratamiento de los costos de producción hay una explosión de cine documental. Los que estamos metidos en el asunto lo vemos muy bien pero el público en general aun se pregunta si es una película o un documental porque para muchos una película es exclusivamente ficción, cuando ahora existen híbridos inclasificables.

Hay grandes documentales y una cantidad de trabajos irrelevantes que antes estaban en las televisiones públicas europeas nada más, están bien pero no se destacan.

¿Qué opina del fenómeno de los remakes?

Hay grandes remakes en la historia del cine, un montón hechos para actualizar una producción para un nuevo público o mudarla geográfica e históricamente.

Algo que puede ser interesante, o el símbolo de la derrota total (risas), es que no sólo se hacen remakes en Hollywood. Se hacen versiones de películas entre países latinoamericanos o versiones de filmes europeos en nuestro continente. Esto es interesante en términos de industria, por la venta de los derechos, pero al mismo tiempo uno se pregunta cómo es que no circula la película original.

¿Cree que el cine latinoamericano está cumpliendo con su objetivo de ser una ventana de nuestra realidad?

Creo que en muchos casos sí. El cine latinoamericano está teniendo unos niveles de producción como nunca se habís visto, sobre todo en países donde no se hacía tanto.

Hoy en día no encuentra su público en las salas, las temáticas muchas veces no conectan con el gran público y simplemente cumple la función de hacerse. Ahí es donde las plataformas VOD pueden ayudar muchísimo.

Teniendo en cuenta las redes sociales, las VOD y las salas de cine. ¿Cuál sería el papel actual de la crítica?

Hoy en día tiene un papel bastante penoso. Aun quedan grandes críticos y se puede hablar de crítica. Hay mucho periodista que se autodenomina crítico y simplemente sigue los trending topics, sumándose a un cotorreo local o mundial sobre los mismo temas. Se han resignado y no quieren generar agenda, ese no es el rol de la crítica.

La crítica nota que su influencia es cada vez menor, cualquier persona tiene un twitter, los índices de lectura del tema no deben ser tan grandes como antes y habría que revisar qué incidencia real podría tener en la suerte de una película que se estrena. Incide en cierto tipo de películas o zonas de una ciudad. Al ver que pierde ese poder no se remite a reformar su papel sino se obliga a opinar de una cantidad de temas que muchas veces no son los lógicos.

Cuando empiezan a hablar sobre la temporada de una serie y dicen que es mejor o pero que otra sin mucho espesor. Ahí se perdió algo.

¿Un crítico de cine debe saber exclusivamente sobre cine? ¿Qué le interesa leer en un crítico de cine?

Como escribió Godard “Todo el cine no es sólo el cine”. Se habla del cine como la suma de todas las artes. El crítico de cine debe ser un curioso en otros ámbitos. Nadie puede saber de todo ni interesarse en todo, tampoco ver todo el cine que se produce en el mundo.

No me interesa un crítico encerrado en el cine. Me atrae más una idea de periodismo cultural que aborda las películas desde diferente ángulos como la música, la literatura o la gastronomía. Un crítico es más interesante si esta (de)formado desde otros lugares.

Actualmente existe una guerra entre los textos para formato digital y los de formato impreso. ¿Qué podemos esperar y hasta dónde debemos seguir tantas reglas?

Si uno analiza las revistas de los años sesenta no hay manera de pensar esa cantidad de texto en un medio actualmente. Sin embargo, hoy se lee mucho, así sea en internet se lee.

Algunos texto largos funcionan en internet dentro de un círculo más pequeño, no podemos creer que el círculo de lectores es el mismo de hace 30 o 50 años. Creo que en la brevedad hay la posibilidad de escribir bien, tampoco es que la longitud determine la calidad del texto.

Es increíble ver cómo se escribe en algunos medios. No tiene que ver con rapidez o extensión. Si hay una degradación de la escritura, tanto de los impresos como digitales. Las habilidades de lecto escritura no pesan de la manera en que pesaban antes.

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