‘Follies: El sabor del desamor y la soledad en tono de jazz’

Estrenada en 1971 y con más de 522 representaciones en Nueva York y Londres, regresa ‘Follies’, un musical escrito originalmente por Stephen Sondheim y que podrá ser apreciado por las audiencias colombianas en su montaje más reciente, en el ciclo del National Theater Live, de Cine Colombia Alternativo, los días 21 y 22 de julio.

Este musical surrealista ubica a los espectadores en la glamorosa ciudad de Nueva York, donde un antiguo teatro está a punto de ser derrumbado y sus instalaciones convertidas en oficinas; allí, su antiguo director invita a las antiguas estrellas de este espectáculo, cantantes, bailarines y las otrora grandes coristas, para celebrar sus glorias pasadas, y la magia de sus memorias se hace más viva cuando en escena sus versiones más jóvenes bailan, cantan, charlan e interactúan en el escenario.

Imelda Stauton interpreta a Sally, la otrora bailarian ade un prestigioso teatro de Nueva York en  ‘FOLLIES’ el musical dirigido por  Goldman 

Se muestra al mismo tiempo el pasado y el presente de un teatro que siempre ha sido la puerta de entrada al encanto de Broadway y sus coloridas coreografías de jazz, swing y sofisticación, pero contrastándola con la realidad de una ciudad y un mundo que siempre tiende a cambiar con más velocidad que el pensamiento mismo.

Empero, tras las lentejuelas y las luces se esconden las tristezas y los dolores de los amores que no pudieron ser, las frustraciones de lo que fue y el dolor de lo que no ha sido, especialmente en sus cuatro protagonistas principales: Sally Durant, interpretada en su versión actual por Imelda Staunton, una bailarina que después de sus años de gloria se casó con otro de sus compañeros del teatro, Buddy, quien intenta volver a reconquistarla después de abandonarla por otra mujer; mientras van llegando a escena Benjamín Stone, un exitoso político y filántropo que fue también actor del teatro y su esposa Phyllis, quien aun irradia la belleza y elegancia de sus años dorados, todos aparentemente añorando sus momentos de gloria y recordando por medio de sus alter egos juveniles, esos primeros encuentros con el teatro, la danzas y el baile.

El prestigioso millonario y filantropo Benjamin Stone se debate entre permanecer con su esposa o dejar todo atras para regresar con su amor perdido. 

Justo ahí, en medio del océano de memorias surgen de nuevo los sentimientos de Sally hacia Benjamín, memorias vivas de un amor que nunca se concretó; y el dolor que él siente por no haberla conquistado, dudando de su verdadero sentimiento por quien hoy es su esposa… En tanto, la bella Phyllis, en venganza por los desplantes de su esposo busca consuelo rápido en uno de los meseros de la fiesta, todo en medio de números artísticos que evocan la dorada época de los musicales de los años 30 y 40.

Todo este espectáculo sumerge al espectador en las historias íntimas de estos cuatro personajes que se niegan a perder su talento aunque por más que luchan contra la tiranía del tiempo no pueden vencer el cruel paso de la pérdida de sus habilidades e infinitas soledades; y su mente, representada en sus figuras más jóvenes, les recuerdan los errores que los tienen condenados a la infelicidad y a la tristeza; un abanico emocional de caracteres sumergidos en la desesperanza del presente y que con el calor de las memorias acompasado con las notas de la banda de swing, las exuberantes coreografías y las evocadoras canciones solo desean volver atrás, regresar en el tiempo, para reconciliarse consigo mismos.

 Pasado y presente cantan, bailan y muestran las infinitas soledades de sus personajes en el musical ‘FOLLIES’. 

Pero, tal como un cruel reflejo de la vida, sus deseos se esfuman al recordar las verdaderas razones que los sometieron a su infelicidad y lo irreversible que son sus destinos. Ahora solo les queda vivir ahogados en sus fracasos personales y estancados en las decisiones que jamás van a poder ser revertidas, para seguir en la cotidianidad de sus propios sinsabores.

Asimismo, el último acto es una expiación personal de conciencia, con un homenaje al sentido de la palabra ‘folly’ en inglés, que significa estupidez o disparate. Tanto Buddy como Benjamín, Sally y Phyllis cuentan su historia, sus errores y el camino que recorrieron para ser las personas que son hoy en día y el dolor que sienten por los sentimientos que jamás pudieron expresar y que en algunos casos los ha condenado a la infelicidad por no tener lo que en verdad desean, sino vivir según sus temores del pasado y sus recriminaciones del presente. Todo esto bajo una cubierta de melodías inolvidables y bailes que evocan a figuras como Fred Asteaire o Ginger Rogers, así como un despliegue único de decenas de bailarines en escena que son la excusa perfecta para esconder, mediante el colorido, el lado oscuro de la soledad y los fracasos unívocos que como la existencia misma no tienen marcha atrás.

El aclamado actor Gary Raymon interpreta a

Dimitri Weisman, el director del teatro que llena 

donde sus antiguos actores se encuentran con su pasado.

 

Por lo tanto, esta obra logra en el espectador generar una reflexiva tristeza sobre las consecuencias de las decisiones tomadas, todo mediante un tono de aparente alegría que es solo la excusa para mostrar los vacíos que se esconden tras las bambalinas y presentar que el pasado es la pesada carga de la vida que cubre a todos bajo el manto del remordimiento, mostrando que tras las sonrisas de la superficialidad se esconde el fatídico dolor de la realidad. Porque Benjamín, Sally, Phyllis y Budy, una vez se apagan las luces y la música se acalla regresan a sus soledades, a sus tristezas a sus vidas de lujo pero no de satisfacción, recordando lo que pudo haber sido pero que jamás será.

 

 

 

Ángel Galindo

Docente de español e inglés de la Universidad Pedagógica Nacional con más de ocho años de experiencia, periodista freelance del diario El Tiempo durante ocho años desde mayo de 2005 hasta Junio de 2013.

Colaborador del Cine Club de la Universidad Central en los ciclos de “Shakespeare en el Cine”, Octubre de 2011, “Dickens en el Cine” en Agosto de 2013, “Semana del Cine Coreano” en Agosto de 2013 y “El Quijote en el cine” en el 2014, donde ofreció varias charlas especiales para vincular el mundo del cine con la literatura.

Adicionalmente realizó el cubrimiento del quincuagésimo festival de cine de Nueva York, donde publicó reseñas informativas sobre la cinta “The paperboy” (2012) protagonizada por Nicole Kidman y dirigida por Lee Daniels.

En la actualidad es colaborador de la revista Whatsup y de la página web www.defilm.net A continuación se puede apreciar una muestra de su trabajo: http://cine.revistawhatsup.com/2015/12/macbeth-2015-la-locura-y-la-obsesion.html

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