x

Dunkirk: un Nolan menor

Las playas de la ciudad francesa de Dunkirk (Dunkerque), son el escenario de una gran operación para evacuar a las tropas aliadas –francesas y británicas- de allí, pues estaban acorraladas por la inminente fuerza alemana del Tercer Reich. Todo ello en una historia de valor y sacrificio durante la segunda guerra mundial.

Christopher Nolan es como aquel alumno con potencial innato que entrega trabajos sobresalientes en clase. Sin embargo, en sus más recientes parciales presenta ciertos problemas; aún así logra completarlos de manera correcta. De repente en el último examen decide entregar un borrador, de acabado irregular y llamativa decoración, pero que no enmascara sus carencias. Eso es Dunkirk, su más reciente película a medias, a pesar de la fantástica idea repleta de valiosas posibilidades dramáticas.

Un tiempo antes de la parafernalia en su labor para los grandes estudios, Nolan solía preocuparse por la cavilación en sus criaturas, aquellos seres afligidos en constante confrontación psicológica ante un entorno bien sustentado.  Ahora en su primera incursión al cine bélico, es desconcertante el descuido al tratamiento y a los matices de sus personajes -unidimensionales con una función-, para centrarse en el glamour visual y sonoro. No existen individuos a quienes acompañar; son meras herramientas de su director para exponer ideas o posturas, pero sin desarrollar y trastocadas con llamativos encuadres de composición conseguida, una narrativa fragmentada prescindible –tres líneas de tiempo que se encuentran-  y una banda sonora intrusiva, que en lugar de generar tensión, perjudica la inmersión cuando revela lo artificial de su interior, junto a una débil cohesión general.

No hay subtexto, connotaciones, ni mucho menos intimidad, solo reiteración simple en un lenguaje grandilocuente con ínfulas de experiencia sensorial. Lástima también desperdiciar así a nombres tan celebres como Kenneth Branagh, Cillian Murphy o Mark Rylance en papeles intercambiables.

Sus virtudes estéticas con palpables, amenas de ver, aunque no hay mayor impresión. Funciona como un referente de curiosidad histórica; observando una versión de Nolan más diluida y conforme. El producto final intenta engañar al espectador mostrando un supuesto afán de ruptura, no obstante como dije antes, es apenas el esbozo de algo que pretendía ser un efectivo drama distante pero esta vez la jugada de emular a Kubrick en ese aspecto -recuerden Full Metal Jacket- no le sale a Chris.

Olvídense del impacto, la angustia y la desolación de la guerra, o de los dilemas humanos cercanos frente al conflicto en su relato de supervivencia; quizá obtendrán entretenimiento olvidable  y en colosal formato IMAX.

Comentarios