Birdman o la inesperada virtud de la narrativa- reseña

birdman-poster1 Si usted es de los que disfruta las películas de superhéroes, no se deje engañar con el título de la nueva cinta de Alejandro González Iñarritu: Birdman; pues en esta película no encontrará superhéroes infalibles que salvan la chica en el último momento, pero sí una historia sólida contada con una técnica impresionante (que le ha valido que muchos la llamen pretenciosa) y con una puesta en escena impecable.  Birdman o la inesperada virtud de la ignorancia es una nueva crítica a Hollywood y al mundo del espectáculo surgida de sus mismas entrañas, es un bello homenaje al arte de la actuación y al estilo de una buena cantidad de directores clásicos, cuyas referencias reconocemos y disfrutamos los cinefilos.

González Iñarritu se apoya en un elenco notable para construir una historia escenificada en el mundo del teatro de Broadway y con constantes referencias a Hollywood, como pretexto para hablar de temas mucho más profundos y que afloran con fuerza en los actores, pero también en cualquiera de nosotros: La búsqueda de la identidad, la aceptación social y el éxito profesional.

Michael Keaton se luce en su papel protagónico y el guion es suficientemente inteligente para dejarnos ver lo autobiográfico que hay en su personaje: Un viejo actor venido a menos, cuya gloria se dio en los años 90 y que alcanzó su máxima popularidad caracterizando a un superhéroe de comic enmascarado que marcó su carrera hasta obtener papeles cada vez más irrelevantes.  Keaton demuestra su inmensa capacidad actoral al llevar el peso de buena parte de las escenas y, como hizo Mickey Rourke en El luchador, transpira honestidad en su interpretación.

En el elenco se destaca otro gran actor que hace rato no veíamos en papeles importantes: Edward Norton, que también interpretó un personaje de comic (Hulk), y que logra una gran actuación demostrando su presencia escénica, haciendo un buen contrapunto al personaje de Keaton y logrando momentos intensos y divertidos en escenas dignas de recordación.  Completan muy bien el elenco la talentosa Naomi Watts, que nunca decepciona, y Zach Galifianakis que se sale del estereotipo de tipo desastroso para hacer una más que decorosa interpretación siendo, curiosamente, el personaje que menos risas despierta.

 

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Las grandes interpretaciones y un guion caracterizado por muy buenos diálogos (¡que falta hacen en el Hollywood actual!) pasan, no obstante, a un segundo plano frente al gran protagonista de la película: La cámara.  La película es narrada en plano secuencia y es muy difícil que los espectadores no lo noten.  Este recurso narrativo es poderoso y está bien justificado dentro de la lógica de la historia para dar una sensación de continuidad y realismo que, curiosamente, pone en evidencia todo el tiempo que estamos viendo una película y que hay una cámara registrándolo todo.

Algunos teóricos como Edward Dmytryk plantean la necesidad de que la cámara sea invisible para que el espectador pueda concentrarse en la historia y no piense todo el tiempo cosas como “wow, como hicieron ese plano”, el mismo Alfred Hitchcock expresó en alguna ocasión su arrepentimiento por haber utilizado este recurso en su película La soga, debido a la limitación que impuso a su narración.  En el mundo actual, la técnica ha dejado de ser una limitación y los problemas que arruinaron escenas y dieron dolores de cabeza al sr. Hitchcock mientras rodaba, se reducen hoy frente a la posibilidad de la posproducción digital, situación que aprovecha muy bien González Iñarritu.

No puedo dejar de mencionar justo en esta página la referencia constante al oficio del crítico de arte (teatral o cinematográfico) que aparece personificado en la película de la misma forma que los críticos de cocina de historias como las de Chef o Ratatouille: Alguien arrogante, que ha perdido el placer de disfrutar el arte y se regodea con el poder que tiene sobre los artistas.  Que bueno es saber que ese estereotipo se combate en la vida real con críticos y analistas que cada vez se preocupan más por especializarse, respetar la labor de los realizadores y disfrutar de las buenas obras.

Birdman es una película que habla de la búsqueda de la propia identidad y que nos recuerda que todos interpretamos en la vida múltiples papeles y transitamos por ella buscando ser felices y auténticos, una película que se da el lujo de criticar al sistema sin abandonarlo, sin duda la obra de un maestro de la narrativa a quien agradecemos por recordarnos el valor de las historias bien contadas.

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