‘Colossal’ : Un retrato psicológico a través de la ciencia ficción

La ciencia ficción siempre ha sido el conducto ideal para contar a través de mundos fantásticos e hiperbolizados historias sobre el trasfondo de la civilización humana y dar cuenta de los grandes temores del ser humano.  Ahora a este género que se ha apoyado en ocasiones con elementos del cine de terror, el cine de suspenso y la aventura, es desarrollado por el reconocido director español Nacho Vigalondo, nominado al Oscar en el año 2004 por su cortometraje ‘7:35 de la mañana’ como tema central de ‘Colossal’ su primer largometraje para los Estados Unidos ‘Colossal’.

Esta producción, que llega a las salas de cine el próximo 18 de mayo, cuenta la historia de Gloria, protagonizada por Ann Hathaway, una mujer víctima del alcoholismo que al ser echada de la casa de su novio debe volver a su pueblo natal donde se reencontrará con Oscar, representado por Jason Sudeikis, quien fue su compañero de la escuela primaria y quien amablemente le ofrecerá un trabajo en su bar para ayudar a su amiga a rehacer su vida.

(Oscar y Gloria en su cálido reencuentro).

Sin embargo, la historia que en un comienzo se torna como un drama intimo e irónico que recuerda discretamente las historias del director Cameron Crowe,  plagado de primeros y segundos planos que interiorizan el universo de Gloria y la inmensa soledad de su alcoholismo adquiere un giro de 180 grados cuando un misterioso monstruo azota Seúl, la capital de Corea del Sur, y Gloria descubre que ella es quien controla las apariciones de este monstruo en la grandiosa capital coreana. Es en este momento cuando la historia deja a un lado el rumbo del drama independiente tradicional para explorar mediante la ciencia ficción, el suspenso psicológico e incluso el humor negro las verdaderas razones de Oscar para ayudar a Gloria y como el gentil amigo y enamorado platónico deja ver lo peor de sí al descubrir que el también puede tener el poder sobre otra criatura en Seúl y conocer que Gloria siente interés por uno de sus amigos del bar.

(Un aterrador monstruo azota Seúl).

Bajo la anterior premisa argumental, Vigalongo también ofrece un discreto homenaje a la cinta surcoreana de 2003 ‘The Host’ del director Boon Jo Hoo al situar el punto donde Gloria y Oscar pueden controlar las apariciones de sus monstruos en Seúl en un pequeño parque local estadounidense  y utilizar sitios de importancia turística de Seúl como epicentro del conflicto final.

(Gloria confronta a sus inquietudes internas).

Empero, lo crucial de esta historia no radica en los convencionales efectos visuales o en las escenas ya muy conocidas de destrucción de las ciudades sino en la comprensión que realiza el espectador sobre las tragedias emocionales que viven Oscar y Gloria y como estas desnudan su frágil humanidad, sus frustraciones más profundas, sus arrepentimientos más hondos y como su destrucción mutua también trae nefastas consecuencias sobre otras personas a kilómetros de distancia, asimismo la reivindicación de Gloria y su redención es recreada mediante la catarsis de la confrontación definitiva de sus temores en un espectáculo visual que cautiva al espectador que se decida a involucrarse con la historia y desee dejarse llevar por una historia que desafía de manera inteligente los caminos del drama independiente para llevar el universo de dos personas comunes a otro plano que cruza lo heroico con lo existencialista.

(La confrontación final).

Así que ‘Colossal’, puede ser una experiencia retadora e interesante a aquellos espectadores que consideren que ciertas cintas de entretenimiento pueden aproximarse a un contenido humano, e incluso acercar a los cinéfilos más apasionados a buscar referencias a otras cintas o historias que los allá motivado a soñar y reimaginar su concepción sobre el séptimo arte.

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